Azúcar en bebés: mitos y realidades

Bebé sentado en el suelo del salón, rodeado de caramelos y chupachups, sonriendo con la cara manchada de chocolate.

Durante los primeros meses y años de vida, la alimentación no solo cubre una necesidad básica: también construye preferencias, rutinas y una relación con la comida que puede acompañar a vuestros hijos e hijas durante mucho tiempo.

Por eso, cuando aparece el tema del azúcar, es normal que surjan dudas: ¿es realmente perjudicial si es “un poquito”?, ¿los productos “para bebés” son siempre adecuados?, ¿qué pasa con los zumos, las galletas o los yogures infantiles?

En este artículo vamos a aclarar, con calma y con base en información fiable, qué hay de cierto en las ideas más repetidas sobre el azúcar en bebés y niños y niñas de 0 a 3 años. El objetivo es ayudaros a tomar decisiones informadas para cuidar su salud presente y futura, desde la primera cucharada.

Qué se considera “azúcar” en la alimentación infantil

Cuando hablamos de “azúcar” en bebés y niños y niñas pequeños/as, conviene distinguir entre los azúcares naturalmente presentes en los alimentos y los azúcares libres, porque las recomendaciones sanitarias se centran especialmente en reducir estos últimos (World Health Organization, 2023).

Azúcares naturalmente presentes

Son los azúcares que forman parte del alimento sin que nadie los haya añadido (por ejemplo, los presentes en la leche o en la fruta entera). Por eso, la fruta entera no se equipara a “endulzar”: se consume con su estructura y otros componentes, y las guías priorizan limitar los azúcares libres, no los intrínsecos (World Health Organization, 2023).

Azúcares libres y añadidos

La OMS define los azúcares libres como los monosacáridos y disacáridos añadidos a alimentos y bebidas por el fabricante, cocinero/a o consumidor/a, más los azúcares presentes de forma natural en miel, jarabes, zumos y concentrados de zumo (World Health Organization, 2023).

En términos de salud bucodental, la OMS asocia limitar los azúcares libres a menos del 10 % de la energía total (e idealmente por debajo del 5 %) con menor riesgo de caries (World Health Organization, 2025).

Dos casos habituales de confusión

Zumo (aunque sea “100 % fruta”)

Aunque el zumo proceda de fruta, para la OMS entra en la categoría de azúcares libres (World Health Organization, 2023).

Además, la Academia Americana de Pediatría indica que el zumo no aporta beneficio nutricional antes del año y no debería incluirse en la dieta de menores de 12 meses (American Academy of Pediatrics, 2017).

Miel: “natural” no significa “apta” antes del año

Además de ser un azúcar libre, la miel no se recomienda antes de los 12 meses por el riesgo de botulismo infantil, según el NHS (National Health Service, 2022).

Niño pequeño sentado en el suelo de un salón con juguetes, bebiendo de una cajita de zumo con pajita.

Mitos y realidades sobre el azúcar en bebés

Mito 1: “Un poquito de azúcar no les hace daño”

Realidad: En la primera infancia, el criterio no es solo el efecto inmediato, sino el impacto en hábitos y riesgos a medio plazo.

La OMS recomienda reducir los azúcares libres y mantenerlos por debajo del 10 % de la energía total (idealmente, por debajo del 5 %), porque su consumo se asocia con mayor riesgo de caries y limitarlo reduce ese riesgo a lo largo de la vida (World Health Organization, 2023; World Health Organization, 2025).

Mito 2: “Si es un producto ‘para bebés’, entonces es adecuado”

Realidad: La etiqueta comercial no garantiza que sea una opción recomendable para el consumo habitual.

Las guías insisten en priorizar alimentos poco o nada procesados y evitar productos endulzados en edades tempranas; por eso conviene revisar siempre ingredientes e información nutricional antes de asumir que un alimento es “apto” (World Health Organization, 2023; World Health Organization, 2025).

Mito 3: “El azúcar les da energía y la necesitan”

Realidad: La energía que necesitan bebés y niños y niñas pequeños/as puede cubrirse con alimentos de buena calidad nutricional sin recurrir a azúcares libres.

La OMS advierte que los azúcares libres pueden aumentar la densidad energética, pero empeorar la calidad global de la dieta al aportar energía sin nutrientes específicos, además de asociarse con caries y otros problemas de salud (World Health Organization, 2023; World Health Organization, 2025).

Mito 4: “El zumo es fruta, así que cuenta como saludable”

Realidad:

Para la OMS, los azúcares del zumo y del concentrado de zumo se consideran azúcares libres (World Health Organization, 2023).

La AAP indica que el zumo no aporta beneficio nutricional antes del año y no debería incluirse en la dieta de menores de 12 meses; si se quiere fruta, es preferible la fruta entera (American Academy of Pediatrics, 2017).

Mito 5: “Las bebidas azucaradas no pasan nada si son ‘de vez en cuando’”

Realidad:

La OMS recomienda específicamente que los niños y niñas menores de 2 años no consuman bebidas azucaradas; esto incluye refrescos, néctares y bebidas “infantiles” endulzadas (World Health Organization, 2025).

Riesgos asociados al consumo de azúcar añadido en 0-3 años

En esta etapa, el objetivo es preventivo: reducir al máximo la exposición a azúcares libres para proteger la salud y favorecer hábitos alimentarios sólidos (World Health Organization, 2023).

Caries temprana

La OMS identifica el consumo de azúcares libres como el factor de riesgo dietético más común para la caries dental, y señala que reducir su ingesta disminuye el riesgo a lo largo del ciclo vital (World Health Organization, 2025).

Peor calidad global de la dieta

Los azúcares libres pueden aumentar la densidad energética de la alimentación y desplazar opciones más nutritivas, lo que empeora la calidad dietética (World Health Organization, 2023).

Preferencia por el sabor dulce y consolidación de rutinas

En estos años se consolidan preferencias. Por eso, limitar los azúcares libres desde el inicio facilita la aceptación de sabores naturales y rutinas alimentarias más saludables (World Health Organization, 2023).

Menos azúcar, más hábitos que protegen

En la primera infancia, la clave no es prohibir, sino diseñar el entorno para que lo saludable sea lo habitual.

Reducir los azúcares libres desde el inicio ayuda a proteger la salud bucodental y a construir una relación más equilibrada con la comida (World Health Organization, 2023; World Health Organization, 2025).

Guía rápida para el día a día

  • Fruta entera como opción habitual.
  • Agua como bebida principal.
  • Productos “infantiles”: revisar ingredientes e información nutricional antes de decidir.
  • Dulce ocasional, sin convertirlo en rutina ni recompensa.

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